Cuando los veamos

Una lectura de Cuando me veas de Laura Gallego

Helena Soriano

Hemos normalizado tanto el acoso escolar que parece incluso algo que tiene que pasar. Cuando hablamos de acoso estamos hablando de estereotipos, racismo, discriminación, agresión, etc., por lo que la palabra “acoso” se queda muy corta teniendo en cuenta lo que esta abarca.

Menos mal que contamos con Laura Gallego, una extraordinaria escritora valenciana que ha construido con su obra Cuando me veas una armadura para todos aquellos niños y niñas de todas las edades que padecen acoso escolar. En este libro, Tina, una chica que se siente invisible en el instituto, acaba siendo invisible de verdad ¿Utilizará ese poder para ayudar a sus compañeros y compañeras que sufren acoso o lo utilizará para vengarse?

La vida de Tina es muy difícil, su madre le complica la vida, no conoce a su padre y en el instituto está cansada de sentirse invisible y de ver cómo ciertos compañeros se aprovechan de los más débiles. Un día, cuando Tina llegó al instituto con su mejor amiga Salima (una chica musulmana con la que su madre tiene muchos prejuicios), se encuentran con un suceso horrible, pues un chico se ha suicidado al no soportar más el acoso de sus compañeros tirándose desde la azotea del instituto. Tina no sabe que tiene el poder de la invisibilidad, por ello la primera vez que se vuelve invisible se asusta mucho y no sabe cómo controlarlo. Pero cuando aprende a manejarlo, Tina adopta una postura reveladora y, aprovechando las clases de jiujitsu comienza a hacer justicia. Salvando a los niños que sufren acoso escolar, castigando a las personas que destrozan el material de la escuela, salvando a la gente de la calle…

Estamos ante un libro que no permite despegar la vista de sus hojas. En él, Laura Gallego consigue meter al lector en la piel de Tina. Los que han sufrido acoso se verán muy identificados y los que no podrán acercarse a esa sensación hasta poner los pelos de gallina. Es una crítica a padres y madres que crían niños sin amor, a las pocas medidas que hay a favor de niños a quienes les cuesta hacer amigos, niños y niñas que están solos. Además tiene un final inolvidable. Con él, Laura me ha dejado unas hormiguillas en el estómago… Para nada me lo esperaba, pues es abierto, brillante y sugerente.

En fin, una lectura obligatoria para todas las edades en todas las situaciones, que deja bien claro que las escuelas no son el problema: son lugares para enriquecerse. La solución del bullying es solo una: la educación. Educar niños con amor, niños que pidan perdón. El analfabetismo y la ignorancia conducirán inevitablemente a la perpetuación de estereotipos. La clave está en hacer el acoso escolar visible y nunca dejar que nadie sufra en silencio, algo en lo que todos y todas podemos aportar.

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