Desiguales en el trabajo

MARCOS OTERO

La desigualdad de género en España se hace visible en el ámbito laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadística la mujer está a la cabeza del paro en nuestro país.

Pese a la normativa con la que contamos en materia de igualdad de género en el ámbito laboral, las mujeres siguen accediendo a este en peores condiciones que los hombres. De hecho, promocionan menos a puestos de responsabilidad, reciben salarios más bajos, cuentan con una protección social desigual y siguen asumiendo mayoritariamente las responsabilidades familiares en detrimento de sus carreras profesionales.

La desigualdad entre mujeres y hombres no es una cuestión del pasado, sigue estando en el presente. Pensemos en nuestra vida cotidiana: ¿realmente hay igualdad? La respuesta es negativa. Sabemos que la brecha de desigualdad de género ha disminuido en España, pero sigue existiendo. El salario medio anual de las mujeres es un 12,2% más bajo que el de los hombres y las desigualdades de género perpetúan la pobreza de una generación a otra y reducen las posibilidades de las mujeres a salir de esta situación.

Las mujeres tienen muy poca representación en los cargos de dirección de empresas, siendo ese el ámbito en el que menos opciones laborales obtienen. Los ejemplos de desigualdades de género en el terreno laboral son numerosos: las mujeres representan uno de cada cuatro escaños parlamentarios, el 12% en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, menos de un 7% en las direcciones generales de empresas, el 24 % en el ámbito periodístico y menos del 30 % en el ámbito científico. Además, las mujeres reciben menos nominaciones y premios en el mundo de la cultura y sus salarios son inferiores en el ámbito deportivo.

La desigualdad de la mujer es una cuestión que nos concierne a todos y todas. Y la educación es la mejor herramienta clave para acabar con ella. Desde la infancia en muchas ocasiones nos enseñan roles de género distintos, los heredamos y pasan de generación en generación. Juguetes para niños y para niñas, colores para niños y para niñas, deportes para niños y para niñas… Por separado y sin pensar en las consecuencias. Se adoptan unos hábitos como algo “normalizado”, pero no lo es. Luchar contra estos roles determinados educando desde y por la igualdad, es necesario, ya que la igualdad es un derecho y debemos defenderlo desde nuestro ámbito más cercano.

Seguridad del Estado, menos de un 7% en las direcciones generales de empresas, el 24 % en el ámbito periodístico y menos del 30 % en el ámbito científico. Además, las mujeres reciben menos nominaciones y premios en el mundo de la cultura y sus salarios son inferiores en el ámbito deportivo.

La desigualdad de la mujer es una cuestión que nos concierne a todos y todas. Y la educación es la mejor herramienta clave para acabar con ella. Desde la infancia en muchas ocasiones nos enseñan roles de género distintos, los heredamos y pasan de generación en generación. Juguetes para niños y para niñas, colores para niños y para niñas, deportes para niños y para niñas… Por separado y sin pensar en las consecuencias. Se adoptan unos hábitos como algo “normalizado”, pero no lo es. Luchar contra estos roles determinados educando desde y por la igualdad, es necesario, ya que la igualdad es un derecho y debemos defenderlo desde nuestro ámbito más cercano.

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