LA BANCA SIEMPRE GANA

En la última década ha proliferado el número de casas de apuestas en zonas como Patraix. El daño que puede provocar a las personas que caen en el juego está haciendo mella en algunos barrios como el nuestro y por ello se reclaman soluciones al problema.

¡Apuesta y gana! Qué atrayente es esta idea para una persona que quiere conseguir dinero fácil. Los juegos de azar mueven en España 11 mil millones de euros al año, el doble que el tabaco; lo practican usualmente 1,4 millones de personas y el número de locales y su inversión en publicidad es cada vez mayor. Uno de los problemas más grandes consiste en que las apuestas están normalizadas y bien vistas por la publicidad que hace la gente famosa a favor de ellas, como los deportistas, y nos llegan a través de tantos y tantos anuncios.

La publicidad del negocio va dirigida a un público cada vez más joven que invierte sus ahorros en apostar. Esto llega a afectar a los/las menores, pues que tienen facilidad de llegar al juego de forma anónima a través de Internet. Por desgracia, los menores que son atrapados por la ludopatía tienen graves dificultades para ser tratados estatalmente a causa de la edad y los problemas legales que conlleva.

Las personas que consiguen beneficio real de ello ven cómo se les ponen limitaciones en las apuestas. Es cuando, quienes se consideran hábiles en este “don”, han decidido dedicarse a ser “tipsters”, que consiste en ofrecer sus pronósticos en distintas jugadas y venderlos a los que apuestan para ganar dinero. El mundo del juego ha avanzado tanto que se han creado hasta suboficios – alegales, pues no están catalogados dentro de la ley- y en ellos hay incluso servicios profesionales.

El problema en nuestro barrio se ve a simple vista. La creación de salones de juegos o la aparición de máquinas de apuestas en muchos bares atrae el ocio de riesgo, la ludopatía, con lo que los problemas económicos atrapan a individuos de la zona , llegando hasta a los más jóvenes.

Lo peor es que este ciclo se retroalimenta muchas veces a causa de las desgracias de las personas de a pie. Las soluciones que reclaman los barrios son simples: legislación de limitación de apertura de locales, firma electrónica para apuestas electrónicas, distancia entre casas de apuestas y centros educativos de al menos 500 metros, asociaciones de ayuda a las personas que sufren ludopatía o sanciones a quien haya permitido apostar a un/a menor.

Al fin y al cabo, la ludopatía es reconocida como una enfermedad y por ello debería ser considerada desde un punto de vista más serio y no tan comercial y abierto. El Estado, al igual que en la adicción al tabaco, drogas o alcohol, violencia de género, seguridad vial y tantos y tantos problemas sociales, debería regular y sancionar el negocio de las apuestas, así como hacer campañas que avisen del peligro que conllevan para la salud mental y social de un individuo.

Cuando apuestas, te estás enfrentando a ti mismo, a tu vicio y a tu propio placer, no al resultado, la fortuna o la misma casa de apuestas. Así que, si apuestas, sé responsable, ten mesura y no olvides que no es un juego. Sobre todo, recuerda: ¡ la banca siempre gana!

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