Luces y sombras del veganismo

SABA BEN MESSAOUD Y PAULA BALLESTEROS

Hoy en día la gente es más consciente del impacto que tiene la alimentación en la salud. No obstante, muchas personas intentan seguir una dieta sin hablar antes con un experto. Esto puede ser realmente peligroso si uno no se informa bien. Por eso, para cambiar los hábitos alimentarios, primero se debe ser consciente de los nutrientes que el cuerpo necesita y, a partir de ahí, ir transformando la alimentación poco a poco y con mucha paciencia, nunca de golpe, porque esto puede provocar alteraciones en la digestión.

Un ejemplo de dieta que está muy de moda desde hace ya unos años es el vegetarianismo, que tiene como principio dejar de consumir cualquier tipo de carne y pescado. Dentro de la dieta vegetariana, existen diferentes tipos:

Lacto-vegetariana: solo incluye leche pero no huevos, carnes o pescados.
Lacto-ovo-vegetariana: incluye leche y huevo pero no carnes o pescados.
Frutariana: incluye frutas, semillas y frutos secos.
Vitarian: promueve el consumo de alimentos orgánicos y crudos.
Sproutarian: promueve el consumo de alimentos de origen vegetal que hayan sido germinados como granos o vegetales.

Otra dieta que va mucho más allá del vegetarianismo y que requiere más fuerza de voluntad para seguirla, es el veganismo. El veganismo es una forma de vida que busca excluir, en la medida de lo posible, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales, ya sea relativo a la comida, vestimenta o por cualquier otro propósito.

Estas dietas tienen muchos efectos beneficiosos para el organismo. Diversos estudios científicos han sugerido que, quienes siguen una dieta vegetariana, suelen tener la presión arterial más baja en comparación con quienes incluyen carne en su alimentación. A su vez, también pueden reducir el riesgo de sufrir cáncer de colon hasta en un 20% (según resultados de la Universidad de Loma Linda en California). Otro beneficio, comprobado científicamente, es que los vegetarianos tienen una mayor esperanza de vida al reducir el riesgo de sufrir diversas enfermedades como la diabetes tipo 2, debido a que este tipo de dieta ayuda a evitar la obesidad. También actúan sobre el colesterol, como consecuencia de la eliminación de productos de origen animal en la alimentación y del mismo modo, inciden en las enfermedades cardiovasculares por la carencia de grasas saturadas que reducen el riesgo de sufrir, por ejemplo, un infarto.

En cuanto al cáncer de mama, diversos estudios epidemiológicos y clínicos han demostrado que las mujeres vegetarianas tienen un riesgo menor de sufrirlo. En países como China, donde el consumo de carne es reducido, la incidencia del cáncer de mama es mucho menor si se compara con países como Estados Unidos, donde la mayor parte de la población consume carne casi diariamente.

No obstante, el veganismo tiene consecuencias para el organismo, ya que afecta directamente a la alimentación. Por eso, antes de ser vegano, se debe ser consciente de los efectos positivos y negativos que tiene para la salud. Solo conociendo las consecuencias de una dieta vegana se pueden prevenir riesgos y solucionar los posibles problemas, además de obtener beneficios. A la hora de adoptar una dieta vegana es importante conocer cómo afecta al organismo y tener en cuenta sus consecuencias.

Existen patologías o situaciones en las que el veganismo no está recomendado. Aunque una reducción del consumo de carnes disminuye el riesgo de sufrir problemas circulatorios e infartos, eliminar por completo la carne de la dieta no es aconsejable, ya que ocasiona un déficit de vitamina B12 que provoca un mayor riesgo de desarrollar trombos y aterosclerosis.

Los riesgos concretos de practicar el veganismo son diversos y no pueden ser ignorados. Entre ellos la anemia megaloblástica, dado que la carencia de B12 en el organismo causa una reducción de glóbulos rojos en la sangre. También puede provocar problemas circulatorios que son debidos a unos niveles bajos de ácidos omega 3, los cuales tienen propiedades antiinflamatorias. Además, durante el embarazo y la lactancia la vitamina B12 es fundamental para el desarrollo del feto y del bebé recién nacido, así como para la mujer embarazada, ya que evita el riesgo de sufrir anemia en ambos. Por eso, el déficit de vitamina B12 que se produce al dejar de consumir alimentos procedentes de animales pone en riesgo la salud de madres y bebés. Por último, entre los riesgos no debemos desdeñar los cambios en el estado de ánimo, la ausencia de motivación, apatía, problemas de memoria, debilidad muscular, cansancio, etcétera.

El veganismo puede ser tanto beneficioso, como perjudicial ya que cada cuerpo es un mundo. Si se está pensando en la posibilidad de adquirir este modelo de vida, es aconsejable consultar a un nutricionista para que estudie el metabolismo y así pueda guiar la pauta de alimentación más adecuada porque, como se ha comentado anteriormente, llevar a cabo este estilo de vida requiere suplementarse con las vitaminas que están ausentes en los alimentos veganos.

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