¿Cómo será la medicina del futuro?

ANDREA MERLOS

Elementos indispensables hoy en día, como los aparatos electrónicos o internet tienen un avance que resulta obvio pero, ¿estamos al tanto de lo que pasa en el mundo de la medicina? Precisamente ahora, en medio de una pandemia, debemos ser conscientes de que la medicina es algo que también es imprescindible y que en términos de descubrimientos, no se queda atrás. Debido al coronavirus hemos podido comprobar que aún estamos lejos de un modelo ideal donde todo el mundo pueda ser atendido con total eficacia, pero estos avances son los que cada vez nos acercan más a ese modelo.

La biología y la química son la base de todos estos avances y descubrimientos. Dentro de la biología, la ciencia que estudia la vida, existen las especializaciones de genética, cardiología, neurología, etc… Sus estudios son los que posibilitan diseñar nuevos descubrimientos, basados en sus teorías. Por otra parte, la química es el estudio de la materia, y también tiene un papel muy importante, ya que entre otras cosas, nos ayuda a comprender las reacciones de nuestro cuerpo. Los campos que investigan la medicina son muy amplios, mas cabe decir que entre ellos, uno de los que más destacan es la tecnología. El uso de ordenadores y programas especializados en la salud se ha ido ampliando especialmente a lo largo de los últimos 20 años. Desde recrear modelos en 3D hasta drones que entregan órganos para ser trasplantados; algo que no se imaginaba antes de las últimas décadas. La nanotecnología, especializada en el estudio y manipulación de propiedades a escala atómica, molecular y supramolecular, es la que nos está permitiendo hacer mejores intervenciones quirúrgicas y mejores tratamientos. Gracias a su gran eficacia y precisión, es vista como la ciencia más revolucionaria actualmente. Por supuesto, sin olvidar la ingeniería robótica, ampliando todas las expectativas sobre el cuidado de personas dependientes y la asistencia en los laboratorios y hospitales. 

¿Es difícil imaginar tijeras capaces de modificar el ADN? ¿Fármacos fotosensibles controlados por determinados colores de luz? ¿O quizás un “software” para identificar el Alzheimer lo antes posible? Jennifer Doudna, profesora de bioquímica en la universidad de California descubrió este método ganador del Nobel de Química de 2020. Con esta técnica, consistente en tijeras enzimáticas llamadas CRISPR/Cas9, es posible tratar una secuencia de ADN dañada de forma precisa y reemplazarla por una sana, corrigiendo enfermedades genéticas. Por otra parte, otro gran hallazgo es la fotofarmacología, basada en la administración de fármacos fotosensibles, moléculas cuya actividad terapéutica puede controlarse mediante la luz. Según el color de la luz, se puede conseguir que estos medicamentos sean moderados con mucha más comodidad y precisión en la zona afectada. Esto podría ayudar a controlar el riesgo de un ataque cardíaco, pues solo se necesitaría fotofármaco y un microled en una región muy concreta del corazón. La iluminación sería indispensable para la efectividad de la medicación, y al detectar anomalías cardiacas, se activaría para tratar al paciente, mandando a su vez un mensaje al médico sobre la situación del paciente. Además, este método ha sido clasificado como una de las 10 técnicas de vanguardia de 2019 por el MIT Technology Review. Asimismo, el software para el Alzheimer, llamado ALTEA (del inglés “Alzheimer Texture Analyzing”), ha sido creado por investigadores de la Universitat Politècnica de València en asociación con el doctor Enrique Mollà para ayudar a diagnosticar esta enfermedad en sus fases más tempranas. A partir del análisis 2D y 3D del hipocampo, extrae biomarcadores que muestran la fase de la patología y detalles imperceptibles con el ojo humano. A esta práctica, aún le queda un tiempo para realizarse a nivel clínico, pero todos estos descubrimientos no hacen más que demostrarnos que descubrimientos así, forman parte de la actualidad, y ya no se trata de un tema únicamente de ciencia-ficción.

Al igual que beneficios, estos progresos también tienen sus contras. Mucha gente es escéptica a este tipo de medicina tan avanzada, e incluso ha llegado a crear inseguridades sobre la privacidad y la modificación de la especie humana, entre muchas. Es claro que el objetivo de estas invenciones tiene como finalidad alargar la esperanza de vida y mejorar la calidad de esta, aunque por otro lado, también puede causar muchas desigualdades sociales e injusticias morales. No todos estos tratamientos estarán al acceso de todo el mundo, y pueden acabar creando una gran brecha entre clases. La medicina del futuro sigue y seguirá permaneciendo como un misterio en la actualidad, pero lo más importante, es que continuará salvando personas.

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