Otro Amor

Lidia Hernández y Noelia Terrón

Los tiempos han cambiado, al igual que la sociedad, y el amor ya no es lo que era. Antiguamente, en la época de nuestros abuelos, las relaciones empezaban desde muy jóvenes y duraban toda la vida. En la actualidad, la duración de estas es cada vez más y más corta por miedo a perder la libertad al comprometerse con otra persona.

Estamos acostumbrados a ver películas basadas en el amor romántico en las que la protagonista quiere encontrar al amor de su vida para pasar el resto de esta a su lado. El compromiso es la base de una relación de pareja en la cual ambas partes desnudan su corazón sin miedo a sufrir por ello. Una vez conseguido este objetivo, alcanzan la cima de la felicidad.

Pero, ¿realmente esta es la imagen del amor en nuestras sociedades? El amor líquido nos muestra lo opuesto a lo dicho anteriormente. Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo polaco cuyo tema de investigación se centró en la modernidad sólida y líquida, habla de una sociedad imbuida por el miedo a establecer relaciones duraderas y, por lo tanto, al compromiso que estas implican. Los vínculos entre las personas se vuelven frágiles y los involucrados en ellas evitan mostrar emociones. Están preparados mentalmente para fracasar en el ámbito amoroso, lo que les permite salir ilesos y sin apenas sufrir por ello. Por lo que podríamos sustituir el término relación por el de conexión haciendo referencia a la fugacidad de estas.

Adeu corAdemás, el sexo ya no va ligado al compromiso, no hace falta estar en una relación monógama para tener una vida sexual activa. Las relaciones esporádicas se han convertido en algo cotidiano y han sido normalizadas como una vía de escape para los impulsos sexuales.

Este cambio se debe a la transformación que ha experimentado la sociedad a lo largo de los años. Ya no trabajamos ni vivimos en el mismo sitio toda nuestra vida y nuestras amistades vienen y van, hasta el punto en que aceptamos que una persona puede irse en cualquier momento. Todos estos factores han hecho que las relaciones den un giro de 180º convirtiéndose en lo que estamos acostumbrados hoy en día.

La palabra “lío” se ha convertido en la forma de nombrar a este tipo de relaciones y cada vez la usamos con más frecuencia entre los adolescentes. Expresiones como “estar pillado/a por alguien” o “enchochado/a de alguien” nos ayudan a evitar decir palabras como “enamorado/a” ya que estas contienen aquello que tememos sentir, el amor.

¿Qué pensáis? ¿Está el ser humano pasando por un periodo de “no amor”? ¿Son las relaciones actuales mejores o peores que las de antaño?

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