La COVID-19 impacta gravemente en el mercado del trabajo

Por María Perea Orero

Tras la declaración del estado de alarma y de decretar elconfinamiento de la población en marzo, la tasa de paroaumentó un 1 5,33 % y 1 074 000 puestos de trabajo fue-ron reducidos según el Instituto Nacional de Estadística(INE), cuyos datos no incluyen al número de afectadospor los expedientes de regulación temporal de empleo(ERTE). Octubre dio la bienvenida a noviembre con unaumento de gente desempleada de 49 558 personas, lle-vando el número de parados a unos 3,8 millones.

Frente al parón de la actividad económica, la reducciónde sus beneficios y la dificultad para hacer frente a suscostes, muchas empresas han ido despidiendo a parte desu plantilla, llegando el número total de parados a alcan-zar las 3 826 043 personas. Con la publicación de los Rea-les Decretos del 27 de marzo, los despidos por causaseconómicas están prohibidos para intentar mantener losniveles de empleo, así que las empresas están recurriendoa los despidos disciplinarios, cuyos motivos recaen en elempleado y no en causas económicas o técnicas. El au-mento de despidos ha causado un mayor número de pres-taciones por desempleo, cuyogastopara 2021 estáestimado que incremente en un 20 o 21 % en compara-ción con el gasto de este año tal y como muestran los pre-supuestos generales.

Aparte de reducir plantilla, las empresas han recurrido alos ERTE. Dicha medida evita despedir a los trabajadoresde la empresa y tiene como efecto la suspensión o reduc-ción de sus contratos por motivos económicos o de otrotipo. Para compensar la falta de sus salarios, los emplea-dos reciben una prestación que si bien no equivale a sunómina, sirve para “sobrevivir” a la pandemia sin tenerlos mismos ingresos que antes. El INE no ha incluido losERTE en su tasa de parados, pero se estima que el 60 % delos trabajadores bajo esta suspensión de trabajo (cerca de81 2 000 en el mes de agosto) acabarán siendo despedidosen un futuro si la situación económica a causa de la pan-demia persiste.

Las empresas y pequeños negocios, sobre todo aquellosde barrios en los que solo trabajaba el propietario, no hanpodido contra la COVID-1 9 y han echado el cierre defi-nitivo. Estos llegan a ser 33 757 según los datos registra-dos por la seguridad social.

Las consecuencias del coronavirus, además de las sanita-rias, no son solo económicas, sino que también acabanafectando a la población psicológica y emocionalmente.Los sueldos y salarios son la fuente principal de ingresosde las familias, con los que se cubren todos los gastos(desde comprar comida a pagar facturas, el alquiler o lahipoteca). Cuando una persona se queda sin trabajo pier-de prácticamente todos sus ingresos, por lo que no versecapaz de hacer frente a los gastos fijos puede desarrollardepresión por pensamientos negativos (no sentirse útil osentirse inferior) o ansiedad (por el agobio provocado porno saber cómo hacer frente a los próximos meses). Estaspreocupaciones se ven acentuadas cuando en el hogar setienen familiares dependientes económicamente, niños enla mayoría de los casos, o cuando las personas que habi-tan en él están todas paradas. El INE cifra en un 5,3 % loque ha aumentado el número de estos hogares, alcanzan-do el total de 5,53 millones.

 

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